Índice
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Anatomía del oído y su funcionamiento
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Anatomía del oído
Funcionamiento del oído
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Hipoacusia
infantil
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Extraído de www.papps.org/prevencion/Infancia/p32.htm |
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La audición
es la vía habitual para adquirir el lenguaje, uno de los más importantes
atributos humanos. El lenguaje permite a los seres humanos la comunicación a
distancia y a través del tiempo, y ha tenido una participación decisiva en el
desarrollo de la sociedad y sus numerosas culturas. El lenguaje es la principal
vía por la que los niños aprenden lo que no es inmediatamente evidente, y
desempeña un papel central en el pensamiento y el conocimiento. Como el habla
es el medio de comunicación fundamental en todas las familias -excepto
aquellas en que los padres son sordos-, la sordera es un impedimento severo
cuyos efectos transcienden ampliamente la imposibilidad de hablar. El
diagnóstico precoz y la rehabilitación adecuada previenen la consecuencia más
importante de la hipoacusia infantil: crecer sin un lenguaje.
La
hipoacusia se define como la disminución de la percepción auditiva. ·
En la hipoacusia leve sólo surgen problemas de audición
con voz baja y ambiente ruidoso. ·
En las moderadas se aprecian dificultades con la voz
normal; existen problemas en la adquisición del lenguaje y en la producción
de sonidos. ·
En las severas sólo se oye cuando se grita o se usa
amplificación. No se desarrolla lenguaje sin ayuda. ·
En las profundas la comprensión es prácticamente nula,
incluso con amplificación. No se produce un desarrollo espontáneo del
lenguaje. ·
En la hipoacusia de transmisión existe una deficiencia
de la transformación de energía en forma de ondas sonoras a ondas hidráulicas
en el oído interno, que impide que el sonido llegue a estimular correctamente
las células sensoriales de órgano de Corti por lesiones localizadas en el
oído externo o medio. ·
Las malformaciones severas del oído externo y del oído
medio, tales como la ausencia de conducto auditivo externo y membrana
timpánica y la fusión de los huesecillos, si la cóclea es normal, provoca una
perdida auditiva de 60 dB como máximo, suficientemente grave para comprometer
la adquisición del lenguaje, pero susceptible de amplificación. ·
En la hipoacusia neurosensorial existe una inadecuada
transformación de las ondas hidráulicas en el oído medio en actividad
nerviosa por lesiones en las células ciliadas o en las vías auditivas. Existe
también la sordera cortical y los trastornos de percepción del lenguaje que
trascienden estos últimos del objetivo de esta unidad didáctica. Por lo dicho
anteriormente, cualquier sordera superior a 60 dB indica una pérdida
neurosensorial pura o mixta. ·
Por último hay hipoacusias mixtas que participan de
ambos mecanismos. Las principales causas de sordera infantil severa y
profunda son las genéticas -al menos el 50% de todos los casos-, adquiridas y
malformativas, tal y como se resume en la tabla 2. Atendiendo al momento de
producirse la pérdida auditiva, las hipoacusias se clasifican en prelinguales,
en las que la lesión se produjo con anterioridad a la adquisición del
lenguaje (0-2 años), perilinguales, cuando sucedió durante la etapa de
adquisición del lenguaje (2-5 años) y poslinguales cuando la pérdida auditiva
es posterior a la estructuración del mismo. Naturalmente, cuanto más precoz
sea la pérdida, tanto más grave. |
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Clasificación etiológica de la sordera
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Extraído folleto nº 13 de la colección Derecho a vivir en
desventaja “las sorderas genéticas y conexinas” de Martalucía Tamayo
Fernández y Margarita Olarte Giraldo |
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Audiograma de
sonidos familiares
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Adaptado de la publicación “Hearing in Children” |
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Detención precoz
de la sordera
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Información de www.centroauditivoleones.com |
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Hoy día
entre 1 y 4 de cada mil niños que nacen en el mundo padecen una pérdida
auditiva permanente. El Ministerio
de Sanidad Español ha aprobado una orden para la realización de un protocolo
de screening o detección precoz de la pérdida auditiva que deberá ser
aplicado en todo el país. Durante los
primeros meses de vida disponemos de una mayor plasticidad cerebral, por ello
la precocidad en el diagnostico de la sordera y una adaptación protésica
temprana es fundamental para que los profesionales de la logopedia puedan
obtener un mayor aprovechamiento del trabajo de estimulación precoz y por lo
tanto un desarrollo del lenguaje del niño lo más normal posible. Numerosos
estudios muestran que los niños con pérdidas auditivas que usan audífonos
desde antes de los 6 meses de edad, pueden desarrollar unas habilidades del
lenguaje y del habla muy superiores si se compara con niños que empiezan el
tratamiento más tarde. Por todo
ello la llegada de esta orden ministerial supone un gran paso para poder conseguir que los niños que
nazcan con deficiencia auditiva puedan adquirir lenguaje oral. Para que un
niño sordo pueda tener una rehabilitación auditiva lo más perfecta posible es
esencial la coordinación de un equipo multidisciplinar el cual estará formado
por: ·
Médico ORL: Será el encargado de hacer el diagnostico clínico y el
seguimiento de los posibles trastornos médicos que puedan surgir. ·
Logopedas y profesores de Audición y Lenguaje:
Realizarán la estimulación precoz y aportarán información sobre la evolución
del lenguaje del niño. ·
Audioprotesista: Realizará el ajuste progresivo de los
audífonos teniendo en cuenta la información que le proporcionen el resto de
profesionales del equipo así como los propios padres. Con la
detección temprana de la sordera y el trabajo conjunto y coordinado de éstos
profesionales se debe de determinar antes de los 2 años de edad si el niño se beneficiará de los audífonos o
por el contrario será candidato a un implante coclear.
El tipo de
audífono ideal para los niños debe de ser siempre Retroauricular. Aunque la
pérdida auditiva lo permita, la adaptación de un audífono intracanal no es
aconsejable hasta que el niño tenga
una edad razonable y alcance un mayor grado de madurez, además de por otra
serie de razones técnicas como por ejemplo que éstos no poseen sistema de
audio para la conexión con emisoras FM que son muy importantes en entornos
educativos. Los
audífonos para niños deben tener las siguientes características: –
máxima flexibilidad –
espectro de frecuencias amplio –
sistema de comprensión sonora –
limitación de salida máxima –
entrada de audio –
bobina inductiva Actualmente
con los audífonos digitales obtenemos importantes beneficios en la corrección
protésica infantil. Con ellos se consiguen hacer audibles sonidos muy débiles,
evitando a su vez la agresión de los sonidos fuertes y eliminando los
molestos pitidos. Todo ello con la mejor calidad de sonido.
En caso de
que la estimulación proporcionada por unos audífonos no sea suficiente para
adquirir lenguaje, la técnica nos ofrece una posibilidad más que hasta hace
pocos años no existía mediante otro tipo de prótesis especial, la cual se
diferencia de otras en que se implanta mediante cirugía. Se trata del
implante coclear, que consiste en un dispositivo diseñado para reproducir la
función de la cóclea mediante unos electrodos implantados en ésta y unos
componentes externos (micrófono, procesador y transmisor) cuya función es
recoger, procesar y transmitir el sonido hasta dichos electrodos. Los
implantes cocleares, por tanto, están diseñados para ayudar a personas con
sordera profunda y que no obtienen beneficio con los audífonos. |
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Pruebas de
detención de hipoacusia
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Extraído de “Ponencia oficial de la sociedad extremeña de
otorrinolaringología: “Detención precoz de sorderas” |
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La prueba de
detección de hipoacusia debe cumplir una serie de requisitos: –
ser objetiva –
de fácil realización e interpretación –
reproducible en todo momento –
económica –
no agresiva –
sensible –
específica Las técnicas de exploración auditiva en la infancia se
dividen en dos grandes grupos: subjetivas y objetivas. Las primeras están condicionadas por el paciente y el
explorador; sin embargo, tienen la ventaja de evidenciar el reconocimiento
del sonido, es decir que el sujeto no sólo oye sino que tiene conciencia de
que esto sucede. Entre los distintos procedimientos de audiometría subjetiva
en la infancia cabe citar: la audiometría de observación del comportamiento o
de observación de los reflejos, la audiometría de reflejo condicionado (test
de Suzuki, Peep-Show...) y la audiometría tonal. Los métodos de audiometría objetiva no necesitan de la colaboración del paciente, no estando condicionados por el explorado ni por el explorador. Se basan en la objetivación de la llegada del sonido al oído o las vías auditivas por diferentes métodos. Presentan el problema de que no hay evidencia del reconocimiento del mensaje sonoro. Se utilizan en pacientes que no colaboran, ya sea por la edad o por otras causas. Existen varias técnicas, destacando las otoemisiones acústicas y, sobre todo, los PEATC (Potenciales Evocados Auditivos del Tronco Cerebral). En general, por encima de 4 a 6 años pueden utilizarse
las técnicas audiométricas convencionales, una vez ganada la confianza del
niño. Las pruebas basadas en los juegos son difíciles de interpretar y deben
ser realizadas por personal especializado, como el resto de pruebas
audiométricas en la infancia. Se ha utilizado en algunos niños de 3 años un
tipo especial de test de audición verbal, el SPA ( select picture audiometry
). De 3 a 5 años se utiliza el Peep-Show o técnicas
similares, basadas en el condicionamiento del niño, que ejecuta un juego al
oír un sonido. De 18 meses a 3 años el método más difundido es la audiometría
de orientación condicionada o test de Suzuki, basado en el movimiento de
localización de un sonido que se refuerza mediante un estímulo visual como
una luz intermitente o un muñeco luminoso. Antes de los 18 meses, donde la
colaboración del paciente es difícil de obtener, pueden utilizarse las
pruebas subjetivas basadas en la observación de determinadas actitudes frente
a los sonidos, como son el reflejo del sobresalto (reflejo de Moro), el
reflejo cócleo-palpebral y el reflejo de orientación– investigación. Es evidente que el problema diagnóstico aumenta a
medida que disminuye la edad, pues falta totalmente la colaboración del
paciente. Y es en el grupo de neonatos donde mayor importancia tienen los
métodos objetivos, en particular los PEATC y las otoemisiones acústicas,
capaces de detectar una pérdida de audición de 30 dB HL o superior, en las
frecuencias importantes para el reconocimiento del habla. |
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Potenciales
evocados
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Exploración
funcional del Sistema Nervioso que evalúa la Función Sensorial (Acústica,
Visual, Somatosensorial) y sus vías por medio de respuestas provocadas frente
a un estímulo específico, conocido y normalizado.
Los PE se
obtienen mediante un proceso individualizado que se realiza bajo supervisión
médica especializada. Para ello se utilizan métodos automáticos de análisis
de señales que permiten obtener la mejor relación señal/ruido de un registro,
su almacenamiento, procesamiento, análisis y juicio clínico sobre las
relaciones témporo-espaciales de determinados componentes que expresan las
características de la sincronización de generadores específicos de la
actividad nerviosa. Se presentan, en su forma final, como Informe
Neurofisiológico que ha de reflejar los datos objetivos, la conclusión
comparativa y la impresión diagnóstica (siempre que sea posible). Se debe
acompañar documentación gráfica. Los PE no
son los datos de salida de una máquina a la que se conecta el sujeto a
estudiar; para que sean válidos han de basarse en el cumplimiento de las
condiciones generales y de los requisitos técnicos mínimos que los definen
como PE. La señal es captada por electrodos de contacto o de aguja situados
en determinadas localizaciones normalizadas del cuero cabelludo o de otras
partes del cuerpo. La colocación de los electrodos, tanto de estimulación
como de registro, sobre el cuero cabelludo, espina dorsal, plexo, nervio...
así como las características de los estímulos, está determinada por criterios
antropométricos y técnicos
específicos, definidos según la normativa "Standards of clinical
practice for recordings of evoked potentials (PE)" y la normativa
"Sistema Internacional 10/20 de la IFSECN" con sus correspondientes
actualizaciones. Se valorarán las respuestas obtenidas en comparación con un
grupo de normalidad, propio de cada laboratorio. La duración
del registro varía según el tipo de potencial pero oscila entre 30 y 90
minutos. La duración del registro no se corresponde con el tiempo de la
exploración ya que éste incluye tiempo de historia, de preparación del
paciente, de colocación de los electrodos, de informe...que no se incluyen en
el tiempo de registro. El estudio
de PE puede hacerse en sujetos en vigilia, dormidos o comatosos pero
necesariamente quiescentes lo que influye también en la duración del registro
y en el grado de dificultad de su interpretación. Para el
registro se precisa un equipo específico para PE o un Electromiógrafo
Multiuso. Actualmente estos equipos incluyen un programa informático dedicado
al uso concreto de PE, o bien pueden ser adaptados a un ordenador personal
más o menos sofisticado. El equipo ha de ajustarse a las especificaciones
contenidas en "AEEG Guidelines
on evoked potentials", "Standards of clinical practice for
recording of evoked potentials (PE)" y "EEG Instrumentations
Standards of the IFSECN" y ha de tener la marca UE sobre Seguridad y
Eficacia de Productos Sanitarios. El tipo de estimulador que se precisa es
diferente según el Sistema Sensorial que se vaya a explorar. El registro
de los PE se realiza en soporte magnético, monitorizándose, en cada momento,
los segmentos válidos para ser procesados. La selección del tiempo de
análisis depende del fenómeno que se explore y del tipo de PE. Las respuestas
obtenidas se pueden presentar como gráficos de expresión directa del análisis
de la señal.
Son el
registro - mediante electrodos - de la respuesta ante un estímulo acústico
normalizado. Se utilizan para determinar el estado funcional del Nervio
Auditivo, del Tronco Cerebral, del Tálamo y del Cortex Auditivo Primario y
como método de evaluación objetiva de la Audición. Según la
repuesta que estudiemos, diferente por su relación temporal con el estímulo,
pueden dividirse en: PEA de corta latencia o de Tronco Cerebral (PEATC)
-entre 1 y 12 mseg-, PEA de media latencia -entre 12 y 50 mseg- y PEA de
larga latencia -mayor de 50 mseg-.
Cuando los
pacientes explorados mediante estas técnicas son niños, a las dificultades
habituales hay que añadir las de su trato y manejo que influyen extraordinariamente
no sólo en el tiempo de preparación y registro, sino también en la dificultad
de interpretación y orientación diagnóstica, con las posibles implicaciones
pronósticas por lo que su exploración debe ser considerada de manera
especial. Para hacer
potenciales evocados auditivos se estimulan los oídos con diferentes
frecuencias e intensidades sonoras y se analizan los potenciales eléctricos
ligados al nervio auditivo. El estímulo
sonoro es de gran importancia y entre las cualidades a tener en cuenta
figuran su duración bien definida a los fines de calcular las latencias y su
frecuencia e intensidad ambas especificadas. El estímulo
utilizado es el llamado click que es una estimulación muy breve con un
espectro de frecuencias muy amplio. El click estimula simultáneamente toda la
cóclea. Los
elementos de detección son electrodos de plata/cloruro de plata, que captan
la actividad eléctrica, la que posteriormente puede ser registrada y
graficada. La vía
auditiva sufre un proceso de maduración que comienza en el cuarto mes de vida
intrauterina y termina entre el segundo y tercer año de vida. A su vez,
existe también un proceso de aprendizaje asociado a la audición que conduce
al reconocimiento y diferenciación de sonidos hasta lograr su comprensión. El estudio
de Potenciales Evocados Auditivos permite explorar la función auditiva en el
recién nacido y en el niño pequeño en quienes no es posible realizar una
audiometría tonal simple. Se sabe que
la detectabilidad precoz de las pérdidas auditivas es necesaria para evitar
daños irreversibles en el desarrollo del lenguaje. Los PEA permiten también
estudiar la vía auditiva en patologías pediátrica y/o de adultos de diferente
etiologías como las hipoacusias sensorionenurales que afectan al órgano de Corti
(oído interno) al nervio auditivo o al trayecto de la vía auditiva dentro del
tronco cerebral a fin de lograr un diagnóstico lo más preciso posible y
determinar la terapia. |
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